Cuéntaselo a tu almohada...
Como todos los miembros del equipo sabrán, la NI se encuentra en situación desesperada. Y toda la culpa es de un sueño; concretamente, de los sueños y pesadillas de Mr. AA.
Resumiendo: cierta brujita de Nueva Orleans cosió para la NI tres almohadas drenadoras de pesadillas. Lo que no contó fue a dónde iban a parar esas pesadillas... y resultó que cada una de esas tres almohadas tiene una gemela que funciona al revés: quien duerme en ella recibe los sueños drenados a la primera persona.
El problema de todo esto es que el propio AA ha estado usando las almohadas en cuestión y sus sueños han sido espiados por vaya usted a saber qué tarado del submundo ocultista.
Todo este lío ya nos ha costado un miembro del equipo y... pero, en fin... será mejor ir por partes.
Una vez que el equipo descubrió lo de las almohadas y recuperó la primera, nos pusimos en camino a Nueva Orleans para ajustarle las cuentas a la bruja que había timado a la NI y descubrir el paradero de las otras dos almohadas.
Encontrar a la tal Coretta no fue fácil, pues se acababa de mudar de casa y no había dejado rastro. Primero fuimos a su tienda de bordados pero estaba cerrada; los vecinos nos informaron de que no había llegado a abrirla pero que iba allí mucho con su novio Gary para preparar la apertura (sonsacar esta información nos costó hasta comprar un Ouijanova...). Luego tratamos de encontrarla buscando al gabacho que le había vendido su carísimo coche de coleccionista, pero no hubo suerte. Incluso convencimos a un inexperto vendedor de Look&Find para que nos enseñara su vieja casa y simulábamos que queríamos comprarla. Fue entonces cuando Álex (en uno de los últimos alardes de ingenio que podremos recordar de él) se coló en la casa y descubrió una etiqueta con la dirección del tal Gary.
Las mujeres del grupo nos aventuramos en casa de Gary (aunque temo que con Minerva habría sido suficiente) dada su conocida fama de mujeriego. El ahora ex novio de Coretta es una especie de gigolo con algún año más de la cuenta pero del que, gracias a que la sufrida Minerva se lo llevó a tomar una copa, pudimos obtener la nueva dirección de Coretta.
Y lo que encontramos en la vieja e imponente casona de Coretta fue lo que hizo que todo se fuera al garete...
Álex se coló en ella sólo para encontrar que la puerta había sido forzada y que allí dentro tenía que haber un muerto. Y efectivamente, Álex y yo misma encontramos el cadáver de Coretta en su taller de costura: muerta desde hacía días y con evidencias de haber sido horriblemente torturada hasta la asfixia. Todavía tengo nauseas al recordarlo.
Deprimidos por la perspectiva de no poder averiguar a quién había vendido Coretta las almohadas, registramos la casa hasta encontrar lo siguiente: habían forzado la caja de seguridad y se habían llevado lo que hubiése dentro, un mensaje en el contestador en el que una líder de la Secta de la Diosa Desnuda incitaba a Coretta a ir a Chicago para hablar con ella y tal vez unirse al grupo, dos facturas de 50000 dólares por la compra de dos almohadas. Una de estas factura venía de Chicago (la Secta de la Diosa Desnuda) y la otra... de Miami (sólo puede tratarse, para nuestro horror, de la Verdadera Orden de Saint Germain).
[Nota: creo que todos conocéis la Secta de la DD. Creo que todos sabéis que nos llevamos precisamente bien con ellos. Y que las mujeres que la forman son capaces de moldear la mente de sus víctimas como plastilina.
Pero no sé si sabéis algo de la Verdadera Orden. En fin, ¿qué decir sobre ellos? Son unos auténticos tarados terroristas que poseen un arsenal de armas y sólo desean morir y matar antes de la llegada del fin del mundo (algo relacionado con el Conde de Saint Germain, a quien ellos consideran el primer y el último arquetipo en ascender). ]
Pero volviendo a los sucesos del último día... fue cuando tratamos de salir de la casa cuando todo se fue verdaderamente al garete. Dos malditos viejos estaban en la puerta y vieron a Álex tratando de saltar una verja. Uno de ellos llamó a la policía, otro lanzó encima de Álex al perro asesino que estaba paseando. Tras una tortuosa escapada por el jardín, Álex se zafó del perro y nosotros conseguimos deslizarnos de la casa (con una pequeña distracción mágica). Pero ya era demasiado tarde: el viejo había llamado a la poli y tenían los datos de Álex.
Y así, ya en el hotel, contemplamos horrorizados como en las noticias de las 10 contaban que nuestro Álex había sido matado a tiros por la policía mientras trataba de huir de una casa... al parecer nuestro amigo tenía causas pendientes por violación en algún estado, pero ahora ya no es momento de pararse a juzgarlo.
Y esta ha sido la primera baja que han causado las malditas almohadas. Y seguro que habrá más si tenemos en cuenta que ahora nos estamos encaminando a Chicago para enfrentarnos a la Secta de la Diosa y pedirles que nos devuelvan la maldita almohada; y que después de eso tendremos que hacer lo mismo con la Verdadera Orden.
En fin, ya ven, nosotros contra el mundo.
Tatiana Possner.

Estamos en un pueblo perdido que jamás hubiera creído que pudiera exisitir en un país civilizado (ni tampoco en estados unidos). Una especie de cruce entre reserva india y un episodio de Doctor en Alaska. Tras investigar, bueno tras dar vueltas en círculo sin saber qué hacer, la desaparición o transfiguración de los objetos del museo durante un tiempo y encontrar que los tipos de negro parecían seguirnos o algo así decidí utilizar las técnicas de Tsu Zu y enfrentar a unos enemigos con otros.
